Es una bendición presentar una sencilla explicación del Mensaje de los Evangelios.
El capítulo 5 de Mateo tiene una gran riqueza de contenido.
I. {Mateo 5:1-12}: El Sermón del Monte: Las bienaventuranzas.
Se trata de un pasaje de suma importancia en la Santa Biblia. Es la compilación de una predicación planteada por el Señor Jesucristo ante una multitud. La exposición inicia con la presentación de nueve bienaventuranzas. La palabra “bienaventurado” expresa el gozo más elevado que puede experimentar el ser humano, como consecuencia de hacer la voluntad de Dios. Son bienaventurados:
a. Los pobres en espíritu: Quienes reconocen que tienen necesidad de Dios; de ellos es el Reino de los cielos.
b. Los que lloran: Las personas que sufren por diversas circunstancias; serán consolados por el Señor.
c. Los mansos: Cristianos que permiten sobre su carácter el control de Dios; reinarán con Cristo cuando él gobierne al mundo durante mil años.
d. Los que tienen hambre y sed de justicia: Personas que padecen a causa de la injusticia de los hombres; el Señor, con su justicia, los saciará.
e. Los misericordiosos: Creyentes que toman de lo propio para compartir con quienes padecen necesidad; ellos recibirán la misericordia del Eterno.
f. Los de limpio corazón: Discípulos que acceden a que el Altísimo limpie sus corazones; verán a Dios.
g. Los pacificadores: Individuos que procuran la paz; serán llamados hijos de Dios.
h. Los que son perseguidos por su carácter justo; de ellos es el Reino de los cielos.
i. Los que son perseguidos por causa de Cristo; tienen un galardón grande en los cielos, como los profetas en la Biblia.
II. {Mateo 5:13} La sal de la tierra.
Como la sal, este compuesto químico que retrasa la descomposición de los alimentos, la iglesia cristiana está en el mundo para presentar el estilo de vida que agrada a Dios, y con ello impedir que la sociedad siga en corrupción espiritual y moral.
III. {Mateo 5:14-16} La luz del mundo.
También el Señor Jesucristo encomendó a su Iglesia la tarea de tener obras por las cuales la gente glorifique a Dios. El testimonio de los cristianos debe iluminar a la gente, para que crean y se acerquen al Creador.
IV. {Mateo 5:17-20} Jesús y la ley.
Debido a que la predicación del Señor Jesucristo, basada en una justicia práctica y no en ceremonias religiosas estáticas, podría interpretarse como una cancelación a la vigencia de la ley de Moisés, Él dijo que no vino para abrogar el Antiguo Testamento, sino para plantear un estilo ve vida de santidad. Es decir, una vida gobernada por Dios desde nuestro espíritu, que nos lleva a ser justos delante de los hombres.
V. {Mateo 5:21-26} Jesús y la ira.
En los Diez Mandamientos se indicó: “no matarás”; pero en la fe cristiana se nos ordena no enojarnos contra nuestros hermanos; no ofenderlos ni usar palabras degradantes contra ellos.
El Señor Jesús indicó que antes de presentar una ofrenda en el altar debemos reconciliarnos con nuestros hermanos. El argumento se refuerza con la ilustración de ponernos de acuerdo con un adversario antes de llegar a una autoridad policial o judicial.
VI. {Mateo 5:27-30} Jesús y el adulterio.
Igualmente, en el Decálogo se ordenó no cometer adulterio. Pero Jesús, con su ley de santidad, señala que codiciar a una mujer equivale a adulterar con ella en nuestro corazón. Realmente los pecados registrados en Éxodo 20 son letales; pero los cristianos tenemos la orden de evitarlos no solamente en la vida práctica, sino de erradicarlos de nuestro corazón.
VII. {Mateo 5:31, 32} Jesús y el divorcio.
También en la Ley de Moisés se protegía a la mujer con el trámite de darle una carta de divorcio, pues en muchas culturas los hombres sencillamente sacaban a la mujer de la casa o la abandonaban.
Pero la ley de Cristo indica que la única razón para tramitar el divorcio es la infidelidad sexual de nuestro cónyuge.
VIII. {Mateo 5:33-37} Jesús y los juramentos.
En el Antiguo Testamento se indica que no debemos jurar. Y el Señor Jesucristo añadió a este mandamiento la enseñanza de no jurar ni por el cielo, ni por la tierra, ni por nuestra cabeza.
La conclusión del Señor es que siempre debemos decir la verdad, de manera que no es necesario jurar.
IX. {Mateo 5:38-48} El amor hacia los enemigos.
La llamada “ley del talión” limitaba la venganza al daño causado por una persona. Sin embargo, la ley de Cristo nos ordena a estar dispuestos a recibir un segundo golpe, a ceder un objeto, a servir a las autoridades civiles y a dar a quienes nos piden ayuda.
En el Antiguo Testamento se permitía amar a nuestro prójimo y aborrecer a nuestro enemigo, mas Jesús nos ordena amar a nuestros enemigos, bendecir a los que nos maldicen, hacer bien a los que nos aborrecen y orar por los que nos ultrajan.
De esta manera los cristianos tenemos la orden de mostrar amor a las personas más difíciles de amar, a fin de que el mensaje del Evangelio sea notorio por su profundidad y utilidad para las sociedades de todos los tiempos y en todos los lugares.
Indudablemente que esta primera parte del “Sermón del Monte”, la predicación más conocida de Cristo, nos lleva a transformar nuestra vida, para agradar a Dios, para vivir felices al obedecerlo y al ser un testimonio vivo para la presente generación.
Esperamos que esta breve exposición nos lleve a reflexionar sobre nuestra manera de vivir, a acercarnos a Dios y permitir que él nos transforme, para la gloria de su Nombre.
Igualmente, agradecemos a todas las personas que han tomado tiempo para escribir mensajes dirigidos a esta página, y les reiteramos que nuestro deseo es presentar el contenido de la Biblia de manera sencilla y relevante. Somos un equipo de cristianos que oran, diseñan, testifican, componen y escriben, con el propósito de que mucha gente se reconcilie con el Eterno y experimente la dinámica de la fe cristiana. Que Dios los bendiga a todos.
Por este medio invitamos a quienes se interesen por conocer más de Dios para que se integren en una iglesia cristiana evangélica, donde seguramente los atenderán y aclararán cualquier duda derivada del mensaje de la Santa Biblia.
Atentamente:
Pastor Hugo Aguilera Hernández.